Programas grupales con resultados de 1 a 1

Manu Sansegundo
10 min

Te cuento una situación que muy posiblemente te suene: tienes la agenda llena de deportistas 1 a 1, cada uno con su plan, sus dudas y su seguimiento. En este artículo analizamos cómo estructurar un programa grupal para corredores que ofrezca los mismos resultados sin multiplicar tus horas de trabajo.

Programa grupal de entrenamiento para corredores con planificación adaptada

La respuesta suele pasar por un programa grupal. Y conviene ser honestos desde la primera línea: un grupal da resultados equivalentes a un 1 a 1 cuando el deportista encaja en él y el programa está bien diseñado. Si falla cualquiera de las dos cosas, la promesa se cae.

De eso va este artículo. Qué distingue cada modelo de servicio, cómo individualizar un plan común, a quién dejar entrar (y a quién no) y cuándo te salen las cuentas.


Qué es un servicio 1 a 1

En un servicio 1 a 1 todo gira alrededor de una persona. El plan se diseña para su objetivo, su calendario, su historial de lesiones y su vida. El seguimiento también: revisas sus sesiones, ajustas cuando algo se tuerce y respondes a sus dudas.

Es el formato con más capacidad de adaptación. Y también el que más horas te pide por deportista. Cada plan se construye y se reajusta a mano, y cada conversación es solo con esa persona.

Por eso tiene un techo. Tu cartera 1 a 1 crece hasta donde llegan tus horas, y cuando llegas ahí quedan dos salidas: subir precio o dejar de aceptar gente. El grupal abre una tercera.


Qué es un servicio grupal

En un servicio grupal, varios deportistas siguen un mismo plan de base. Lo diseñas una vez y lo aplican todos. El soporte también es compartido: un espacio común donde se resuelven dudas, se comparte el proceso y el grupo se sostiene a sí mismo.

Lo que decide si funciona es el criterio con el que formas el grupo. Los más habituales:

  • Por objetivo común: Todos preparan la misma carrera, o carreras de perfil parecido en fechas cercanas. La periodización encaja de forma natural porque el calendario es compartido.
  • Por nivel similar: Deportistas con una base física y un volumen tolerado parecidos, aunque sus objetivos no coincidan del todo. Funciona bien en fases generales o en programas sin carrera concreta.
  • Por disponibilidad: Gente con los mismos días para entrenar, algo que en corredores amateurs con trabajo y familia pesa más de lo que parece.

Los grupos más sólidos suelen combinar dos criterios, por ejemplo misma carrera y un rango de nivel acotado. Cuanto más coherente es el grupo, menos tienes que parchear el plan después.


Programas mixtos: el terreno intermedio

Entre el 1 a 1 y el grupal hay un terreno intermedio que, para muchos entrenadores, muy posiblemente sea el más interesante. Tiene dos variantes:

  1. Plan personal con soporte grupal: Cada deportista recibe su planificación individual, pero las dudas, la motivación y el acompañamiento se canalizan en una comunidad. Tu tiempo se concentra en diseñar, y el grupo cubre buena parte del día a día.
  2. Plan grupal con seguimiento 1 a 1: Todos siguen el mismo plan de base, pero cada deportista tiene revisiones individuales de sus sesiones y una vía directa contigo. Ahorras tiempo en el diseño y lo inviertes en el seguimiento, que es donde muchos deportistas notan el valor.

Ninguna es mejor que la otra. Depende de dónde está el cuello de botella de tus deportistas: si necesitan un plan muy ajustado o alguien que les mire y les corrija por el camino.


Mismo plan, distinta dosis

Aquí está el mecanismo que sostiene la promesa del título. Un plan grupal bien hecho comparte la estructura, pero ajusta la dosis a cada deportista.

La estructura es lo común: qué tipo de sesión toca cada día, cómo progresa la carga semana a semana, dónde van las descargas y cómo se llega fino a la carrera. Eso lo diseñas una vez para todos.

La dosis es lo individual, y se ajusta en tres capas:

  1. Intensidad. Si cada deportista tiene sus zonas calculadas a partir de su propio test, una misma sesión en zona de Tempo es distinta para cada uno. Mismo estímulo relativo, con ritmos y pulsaciones diferentes. Es la capa más potente, y no te cuesta tiempo extra una vez hechos los tests.
  2. Volumen. El plan puede tener dos o tres versiones por nivel. La tirada larga de 3 horas para unos es de 2 horas para otros, dentro de la misma lógica.
  3. Distribución. Si alguien no puede entrenar el martes, la sesión se mueve sin romper el equilibrio de la semana.

Con estas tres capas bien resueltas, un deportista apto recibe un estímulo muy parecido al que tendría en un 1 a 1. Lo que un plan común no absorbe igual es la vida de cada uno: la noche sin dormir, el viaje de trabajo, la molestia que aparece. Para eso está el seguimiento. Y por eso importa tanto quién entra en el grupo.


No todo el mundo es apto para el grupo

Esta es posiblemente la idea más importante del artículo. El programa grupal funciona para el deportista que encaja en él, y cuidar ese encaje es responsabilidad tuya antes que suya.

Antes de admitir a alguien, conviene revisar como mínimo cinco cosas:

  • Que su objetivo y su fecha de carrera encajen con el calendario del grupo.
  • Que su nivel y su volumen actual entren en el rango para el que está diseñado el plan.
  • Que su disponibilidad semanal le permita seguir la estructura sin recortes constantes.
  • Que su estado lesional no exija una adaptación continua. Una lesión activa o reciente pide, muy posiblemente, seguimiento individual.
  • Que su forma de trabajar encaje. Hay deportistas que necesitan contacto diario, y a esos un grupo les va a saber a poco.

Igual de importante es saber qué pasa cuando alguien deja de encajar a mitad de programa. Una lesión, un cambio de carrera, un mes de trabajo que le deja sin tiempo. Si tienes un protocolo de salida, con un paso natural a un 1 a 1 o a otro grupo, esa persona no se pierde por el camino. Y el grupo no se resiente por intentar sostener a alguien a quien el plan ya no le sirve.

Decir “este programa no es para ti ahora mismo” también es entrenar bien. Y suele generar más confianza que un sí automático.


Valor percibido: que el deportista sienta que ha acertado

Vamos con una verdad incómoda. El deportista va a percibir un grupal como menos valor que un 1 a 1. Es lógico, y en parte es cierto, porque recibe menos atención exclusiva. Venderlo como equivalente suele acabar en decepción.

El objetivo es otro: que lo que ofreces se perciba como válido. Que al terminar el programa, el deportista sienta que ha acertado con su inversión.

Ese valor percibido se construye con cosas concretas:

  • Un plan que se nota pensado para su carrera y su nivel.
  • Zonas calculadas con sus datos individuales.
  • Respuestas a sus dudas en un tiempo razonable.
  • Algún momento de contacto directo contigo, aunque sea breve.
  • Un grupo en el que se siente acompañado por gente que está en el mismo proceso.

Lo que lo destruye también es concreto: meter en el grupo a quien no encaja solo para llenar plazas. Ese deportista va a tener una mala experiencia, y el resto lo va a notar. Vender por vender te llena el grupo este trimestre y muy posiblemente te lo vacíe el siguiente.


¿Estás preparado para ofrecer grupales?

Antes de lanzar un grupal, conviene responder con honestidad a dos preguntas:

  1. ¿Conoces bien las necesidades del grupo al que te diriges? Un programa grupal exige anticipar las dudas, los errores típicos y los momentos críticos de ese perfil de deportista, porque no vas a poder resolverlos uno a uno. Si has acompañado a muchos corredores con ese objetivo, tienes ese mapa. Si no, muy posiblemente te toque dibujarlo antes con deportistas 1 a 1.
  2. ¿Tienes capacidad de captación para llenarlo? Un grupal vive del volumen. Con cuatro inscritos, el esfuerzo de diseño y de soporte se reparte entre muy pocos y la cuenta no sale. Necesitas una audiencia, una lista de correo o un flujo de contactos que te permita llegar al mínimo sin empujar a nadie a entrar.

Si alguna de las dos respuestas es no, no pasa nada. Significa que el grupal todavía no es tu siguiente paso.


Una cuenta rápida: cuándo te sale rentable

Para verlo con números, vamos con un ejemplo. Las cifras son orientativas; lo que importa es la estructura de la cuenta.

Supongamos un 1 a 1 a 150 € al mes que te lleva unas 3 horas mensuales por deportista. Tu hora sale a 50 €, tengas 5 deportistas o 25.

Ahora un grupal a 50 € al mes. Tiene un coste fijo de unas 14 horas mensuales (8 de diseño y ajustes por nivel y 6 de soporte en el grupo), más unos 18 minutos al mes por deportista para revisiones y altas.

Deportistas en el grupalIngresos al mesHoras al mesIngreso por hora
10500 €17 h29 €/h
201.000 €20 h50 €/h
301.500 €23 h65 €/h
402.000 €26 h77 €/h

Con estos supuestos, el grupal empata con el 1 a 1 hacia los 20 deportistas y a partir de ahí lo supera. Por debajo, trabajas más barato que en tu servicio individual.

Tus números serán otros. La lógica es la misma: el grupal tiene un coste fijo alto y un coste por deportista bajo, así que su rentabilidad depende casi entera del volumen. Por eso la capacidad de captación va antes que el diseño. Y el deportista, mientras tanto, accede a un programa válido por un tercio de lo que le costaría un 1 a 1.


Errores típicos al montar un grupal

  1. Copiar el plan de un deportista 1 a 1 y enviarlo a todos. Ese plan estaba hecho para otra persona. En el grupo va a quedar corto para unos y largo para otros.
  2. Formar grupos demasiado heterogéneos para llenar plazas. Si el rango de nivel es muy amplio, el plan acaba sin servir bien a nadie.
  3. Prescribir ritmos fijos en lugar de zonas individuales. Es la forma más rápida de que el grupal se convierta en una plantilla genérica.
  4. Montar un soporte que no escala. Un único chat donde se mezcla todo acaba saturado, y las dudas importantes se pierden entre cien mensajes. Separar los canales por temas ayuda mucho.
  5. No tener protocolo de salida. El deportista que ya no encaja se queda, se frustra y arrastra el ambiente del grupo.

Que todos ganen

Un buen programa grupal es un acuerdo en el que todos ganan. El deportista accede a un programa válido para él, casi seguro por una inversión más baja que un 1 a 1. Y tú, por volumen, construyes un servicio rentable sin multiplicar tus horas.

Para que ese acuerdo funcione en el día a día, la herramienta importa. Con la planificación grupal de myalbatross diseñas el plan una vez y lo aplicas a todo el grupo, con matices por nivel y por días de entrenamiento. Cada deportista lo recibe en su app. Y el chat permite crear grupos temáticos, por ejemplo uno para nutrición y otro para logística de carrera, para que el soporte no se convierta en ruido.

El criterio sigue siendo tuyo: a quién admites, cómo agrupas y qué seguimiento ofreces. La herramienta está para que ese criterio no te cueste el doble de horas.

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Manu Sansegundo Socio inicial de MyAlbatross y entrenador de ultra trail

Licenciado en Farmacia. Máster en Alto Rendimiento en Deportes de Resistencia. Posgrado en Nutrición y Suplementación Deportiva. Experto Universitario en Trail Running. Fundador de El Reto Eres Tú, entrenando a corredores de montaña desde 2013.

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